Estudio sobre conductas imprudentes en las vías
La Fundación MOVIDO presenta un estudio clave para entender y prevenir los siniestros viales. Conozca los comportamientos de riesgo observados en Santo Domingo y cómo podemos trabajar juntos por una movilidad más segura.
Una observación directa de 30 horas documentó 4,387 conductas de riesgo, equivalentes a una conducta peligrosa aproximadamente cada 25 segundos.
Las calles del Distrito Nacional muestran una preocupante frecuencia de comportamientos que ponen en riesgo la vida de quienes utilizan las vías. Así lo revela un estudio de observación directa realizado por la Fundación Movilidad Vial Dominicana (MOVIDO), que documentó 4,387 conductas viales de riesgo durante 30 horas de observación en diez importantes intersecciones de la capital.
Los resultados representan un promedio de 146 conductas peligrosas por cada hora de observación, lo que evidencia que muchas de las prácticas que diariamente se producen en nuestras calles no son hechos aislados, sino comportamientos repetitivos que forman parte de la cultura vial.
A diferencia de los estudios basados en encuestas o percepciones, este levantamiento se realizó mediante observación directa del comportamiento de conductores, motociclistas y peatones.
Las principales conductas observadas
Entre los comportamientos identificados se encuentran:
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1,284 vehículos cruzaron con el semáforo en rojo.
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763 motocicletas atravesaron la intersección con la luz roja.
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684 vehículos bloquearon las intersecciones al detenerse dentro del cruce sin posibilidad de avanzar.
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512 conductores fueron observados utilizando el teléfono celular mientras conducían.
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476 peatones cruzaron de manera incorrecta.
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391 vehículos realizaron giros prohibidos.
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277 motocicletas circularon o permanecieron sobre las aceras.
Estas cifras permiten observar el problema desde una perspectiva diferente: antes de que ocurra el siniestro.
Una conducta peligrosa cada 25 segundos
Uno de los resultados más significativos del estudio es la frecuencia con la que se producen estas acciones.
Considerando las 30 horas de observación, MOVIDO registró aproximadamente una conducta vial de riesgo cada 25 segundos.
Para la Fundación, este resultado demuestra que la seguridad vial no puede abordarse únicamente después de que ocurre un siniestro.
“Estamos acostumbrados a hablar de seguridad vial cuando alguien muere o resulta lesionado. Nosotros quisimos mirar lo que ocurre antes de que ocurra la tragedia. Y encontramos que nuestras calles están llenas de pequeñas decisiones peligrosas que, combinadas, pueden terminar costando una vida”.
— Miguel Jiménez, presidente de Fundación MOVIDO
Las motocicletas: un componente importante del problema
El estudio identificó una presencia significativa de conductas de riesgo relacionadas con las motocicletas. Del conjunto de comportamientos observados, 2,324 estuvieron relacionados directamente con vehículos de dos ruedas, incluyendo cruces con luz roja, circulación sobre aceras y otras maniobras de riesgo.
Sin embargo, MOVIDO enfatiza que la seguridad vial es una responsabilidad compartida y que los resultados muestran comportamientos peligrosos en todos los usuarios de las vías.
“Encontramos conductas peligrosas en todos los grupos. El conductor de automóvil también cruza en rojo, bloquea intersecciones y utiliza el celular. El peatón también viola normas. La seguridad vial es una responsabilidad compartida”. — Miguel Jiménez, presidente de Fundación MOVIDO
Diez intersecciones bajo observación
Para este ejercicio fueron seleccionadas diez intersecciones de alto flujo vehicular del Distrito Nacional, considerando factores como volumen de tránsito, presencia de motociclistas, congestión y relevancia para la movilidad urbana.
Las observaciones fueron realizadas durante diferentes períodos del día, con el propósito de identificar los principales patrones de comportamiento y las conductas que se repiten en estos puntos críticos.
MOVIDO considera fundamental que este tipo de mediciones pueda realizarse periódicamente para determinar si las acciones de educación, prevención, fiscalización e intervención vial están generando cambios reales en el comportamiento de los usuarios.
MOVIDO propone el “Radar de Conducta Vial”
A partir de estos resultados, la Fundación MOVIDO plantea desarrollar el Radar MOVIDO de Conducta Vial, una herramienta de monitoreo periódico orientada a identificar y medir los comportamientos que incrementan el riesgo en las vías.
Entre los indicadores propuestos se encuentran:
Respeto al semáforo · Uso del celular · Bloqueo de intersecciones · Conductas de motociclistas · Comportamiento peatonal · Giros prohibidos · Uso indebido de aceras.
El objetivo es generar información que permita orientar las políticas públicas, las estrategias de fiscalización y las campañas de educación vial hacia los comportamientos que realmente están ocurriendo en las calles.
No estamos ante un problema de “accidentes”, sino de decisiones
Para MOVIDO, uno de los principales desafíos de la seguridad vial en República Dominicana consiste en superar la percepción de que los siniestros son acontecimientos inevitables.
Una luz roja ignorada, el uso del celular durante la conducción, una motocicleta circulando sobre la acera o una intersección bloqueada pueden parecer pequeñas infracciones. Sin embargo, cuando miles de estas decisiones se repiten diariamente, se construyen las condiciones para que ocurra una tragedia.
“Queremos que el país pueda conocer no solamente cuántas personas mueren en nuestras carreteras, sino también qué estamos haciendo mal antes de que esas muertes ocurran”. — Fundación MOVIDO
De la observación a la acción
La Fundación MOVIDO hace un llamado a las autoridades, al sector privado, a las organizaciones sociales y a toda la ciudadanía a asumir la seguridad vial como una responsabilidad colectiva.
Entre las acciones prioritarias planteadas se encuentran:
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Fortalecer la fiscalización en puntos críticos.
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Mejorar la señalización y las condiciones de las intersecciones.
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Recuperar y proteger las aceras para los peatones.
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Promover el cumplimiento de las normas de tránsito.
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Desarrollar programas de educación vial basados en evidencia.
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Medir periódicamente las conductas de riesgo para evaluar los resultados de las intervenciones.
La seguridad vial comienza antes del siniestro.

¿A quién va dirigido este estudio?
Los resultados deben ser conocidos principalmente por las autoridades responsables de la movilidad y la seguridad vial, los gobiernos locales, los cuerpos de fiscalización, legisladores, instituciones educativas, medios de comunicación, organizaciones de la sociedad civil, empresas y, sobre todo, los propios usuarios de las vías. Esta información les aporta evidencia concreta sobre las conductas que están generando riesgos antes de que ocurra un siniestro, permitiéndoles identificar puntos críticos, diseñar intervenciones más efectivas, fortalecer la fiscalización, orientar campañas de educación vial y tomar decisiones basadas en datos. Para MOVIDO, conocer lo que sucede en las calles es el primer paso para pasar de reaccionar ante las tragedias a prevenirlas.

Un llamado a la acción y la reflexión
Me gustaría que las personas dejen de ver las conductas peligrosas como algo normal o inevitable y comiencen a reconocer que cada decisión en la vía puede proteger o poner en riesgo una vida. Esperamos que, después de conocer los resultados, conductores, motociclistas y peatones revisen sus propios comportamientos, respeten las normas y actúen con mayor responsabilidad. También queremos que las autoridades utilicen esta evidencia para fortalecer la prevención, la educación y la fiscalización. La acción concreta es sencilla: identificar una conducta de riesgo, cambiarla y motivar a otros a hacer lo mismo.

Una radiografía real de la movilidad
Lo más impactante del estudio es que no se basa en opiniones, sino en observar directamente lo que ocurre en nuestras calles: 4,387 conductas de riesgo registradas en apenas 30 horas, aproximadamente una cada 25 segundos. Esto permite mirar la seguridad vial antes de que ocurra el siniestro, identificando las decisiones y comportamientos que generan riesgo. Su valor está precisamente en convertir lo que muchas veces vemos como “normal” en datos que pueden medirse, discutirse y transformarse en acciones concretas. Por eso merece ser leído: porque ofrece una radiografía real del comportamiento vial y plantea una pregunta fundamental: ¿cuántas tragedias podríamos evitar si cambiamos nuestras conductas antes de que sea demasiado tarde?
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